‘Truth’ (La verdad), crítica

Cuando hablamos de libertad y, especialmente cuando se trata de libertad de prensa, lo relacionamos con los países occidentales, los capitalistas, los del primer mundo, los ricos, los democráticos: los libres. Incluso los hay que identifican este concepto con el que se proclama hogar del liberalismo económico, aquel que tan a menudo iza la bandera de la libertad, que acoge los valores de la democracia en su himno, en sus bandas rojiblancas y sus 50 estrellas. En efecto, me Truth_2015_posterrefiero a los Estados Unidos de América. Pero lo cierto es que, más a menudo de lo que creemos, es en estos países donde la información se ve bajo los efectos de la censura o de la autocensura, en muchos casos.

“Truth” (La verdad) llega a las pantallas de los cines españoles para contarnos la historia de cómo la política ha ejercido y continua ejerciendo una desmesurada presión sobre los medios de comunicación.

Basada en hechos reales, la película se remonta a las elecciones de 2004 de EEUU. Narra el caso de Mary Mapes (Cate Blanchett), una prestigiosa y galardonada productora de noticias de la CBS, que, en aras de cumplir su trabajo como informadora, pone en peligro la reputación del partido republicano, que en ese momento se jugaba la victoria electoral contra el demócrata John Kerry.

Junto a su equipo de periodistas, Mary realiza un reportaje sobre la afortunada y conveniente incorporación del -entonces- presidente George W. Bush en la Guardia Nacional en 1968, evitando formar filas en pleno momento cumbre de la guerra de Vietnam. Tras una previa investigación y la procedente confirmación de las hipótesis, se hace público el escándalo en el programa de éxito “60 minutos”, presentado por Dan Rather (Robert Redford).

En consecuencia, la cadena se ve presionada por una serie de fuerzas políticas que atacan directamente los intereses económicos de la corporación, y cuestionan la autenticidad de los documentos y la credibilidad de las fuentes del reportaje, dejando en evidencia la profesionalidad de los periodistas.

TRUTH-James-VanderbiltNo sería ninguna sorpresa que Cate Blanchett se llevara otra nominación a los Oscars, por esta fantástica interpretación. Su compañero de reparto, Dennis Quaid, tampoco se queda atrás.

A esto le sumamos el punto de realismo que, una vez más, supera la ficción. Y es que, lejos de ser una “americanada”, el esperado final feliz se ve aplastado por el dramatismo de los hechos. En 121 minutos, este filme de James Vanderbilt denuncia la crisis que sufre el periodismo moderno, contaminado por la publicidad, influenciado por la política y custodiado por los intereses económicos. Plantea, en definitiva, cómo la información ha dejado de considerarse un derecho de los ciudadanos para convertirse en un negocio y, lo que es peor, una vía de propaganda.

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