‘Buscando a Dory’, crítica

21 Jun, 2016

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Aunque parece que fuera ayer, hace ya nada menos que 13 años del exitoso estreno de ‘Buscando a Nemo’, esa película de animación que narraba en un mundo submarino las peripecias de un padre sobreprotector en busca de su hijo perdido. Como decía fue un éxito rotundo, pero si hay algo que funcionó especialmente bien en esa cinta, fue un personaje secundario: Dory, el pez azul con alzheimer. Si algo funciona, ¡aprovéchalo! Dicho y hecho, la segunda parte ha tardado en llegar y, aunque conserva a los protagonistas de la primera, está centrada en nuestra querida amiga Dory.

finding_dory-418749314-large‘Buscando a Dory’ ya es el mejor estreno de la historia para una película de animación en EEUU. Ha recaudado nada menos que 120 millones de euros en un solo fin de semana y mañana llega a España dispuesta a reventar las salas. ¿Merece la pena tanta expectación?

Las comparaciones son odiosas y en este caso aún más. Si comparamos la película con su predecesora seguramente salga perdiendo, sin embargo, Disney·Pixar ha logrado crear una buena secuela que probablemente disfruten niños y mayores; pero antes de pasar a un análisis más exhaustivo, comencemos por el principio…

‘Buscando a Dory’ vuelve a transportarnos al arrecife de coral donde viven Marlin, Nemo y Dory; todo trasncurre con normalidad hasta que un día Dory parece recordar algo sobre su pasado. Recuerdos de su familia vuelven a su mente algo difusos, sin embargo, será suficiente para que la loca olvidadiza convenza a sus amigos y todos se embarquen en una nueva aventura que les hará cruzar el océano.

Además del trío protagonista, en esta secuela conoceremos a otros personajes que completarán la historia. El pulpo Hank es el más acertado y destacado, un personaje huraño que tratará de aprovecharse de Dory antes de conocerla a fondo y quedarse prendado por sus encantos. A este, también hay que sumarle una ballena beluga blanca llamada Baley, y una tiburón ballena medio ciega llamada Destiny que enseñó a Dory a hablar balleno en su infancia. Para completar este reparto animado nos reencontraremos con personajes secundarios que ya aparecían en la primera parte, y conoceremos otros nuevos que aportarán el toque más cómico a la cinta.

Buscando-a-Dory-1-e1456934654961Y volviendo al punto donde nos quedamos… ¿Qué hace de ‘Buscando a Dory’ un peor producto que ‘Buscando a Nemo’? Aunque la duración es prácticamente la misma (101 y 103 minutos respectivamente), la secuela posee alguna carencia en el ritmo de la trama y se hace algo más larga. Sus creadores han tratado de abarcar a un público lo más extenso posible, y han incluido moralejas que ensalzan valores como la ecología, la familia o la superación ante graves enfermedades. Todo ello ha sido encajado en la historia, pero funciona de forma dispar. Por ejemplo la forma en que Dory y otros seres acuáticos son capaces de lograr sus objetivos pese a sus discapacidades está realmente conseguida, sin embargo, los constantes flashbacks de Dory recordando a su familia y el reencuentro final con ella son algo más ñoños y frenan el ritmo de la película en el último tramo.

Aún así, ‘Buscando a Dory’ nos ofrece un sinfín de aventuras disparatadas con las que pasar un buen rato ante la gran pantalla. Es menos sorprendente y quizá incluya menos escenas memorables que la primera parte, pero visualmente es impecable y merece la pena verla si guardas un buen recuerdo de su predecesora. En cualquier caso, esta es solo la opinión de un adulto más, y serán los niños quienes deban juzgar si la película está a la altura de las expectativas.

Por cierto, en cuanto al doblaje volvemos a encontrar a Ellen Degeneres como Dory y Albert Brooks como Marlin en la versión original, y a Anabel Alonso como Dory y José Luis Gil como Marlin en la versión doblada al español. ¡Todos ellos son un acierto!

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