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Tres días en Londres

Cómo sacar el máximo provecho a Londres, la ciudad más grande de Europa

El Grillo Amarillo se desplaza a la capital británica para demostrar como en solo tres días puedes sacar el máximo partido a una de las ciudades más turísticas del mundo. Nuestro viaje consta de 3 días completos en Londres, que se van a 5 si contamos que llegamos la noche de un miércoles y volvemos la mañana de un domingo. Eso si, el tiempo que aprovechamos realmente son 72 horas, en eso nos centraremos.

El primer día madrugamos para realizar el free tour de Sandemans, una oportunidad estupenda para conocer la historia y secretos de la ciudad al precio que tú desees (es decir, pagas tanto como te haya gustado el tour). Unas tres horas después finalizamos el paseo con la sensación de tener mucha más información y estar mejor preparados para comenzar a descubrir Londres por nuestra cuenta. ¡Gracias Aran por tu trabajo como guía!

En seguida es la hora de comer y toca zamparse una buena hamburguesa y una rica pinta. Elegimos un restaurante local llamado Garfunkel’s, tiene un precio asequible y está situado junto a Trafalgar Square y la National Gallery. Este último museo abarca una inmensa colección pictórica con obras de artistas tan reputados como Leonardo da Vinci, Rapahel, Tiziano, El Greco, Caravaggio, Velázquez, Rembrandt o Goya, merece mucho la pena echarle un rato y aprovechando que la entrada es gratuita.

Para finalizar el día asistimos a uno de los espectáculos más famosos de Londres y, por supuesto, del mundo. ‘Harry Potter and the Cursed Child’ (Harry Potter y El Legado Maldito) es una obra de teatro escrita Jack Thorne en colaboración con J. K. Rowling que continúa la historia del mago más famoso del mundo 19 años después de la derrota de Lord Voldemort. El Palace Theater de Londres acoge esta maravillosa función (dividida en dos partes) que nos dejó con la boca abierta, no tanto por la historia, sino por la espectacular puesta en escena, que traslada toda la magia de los libros y las películas a un escenario. ¿Cómo? Solo asistiendo podréis descubrirlo.

Nuestro segundo día en Londres venía con la agenda cargadita, por lo que tocó volver a madrugar para estar tempranito en la Torre de Londres. Para llegar cogimos el servicio público de alquiler de bicicletas, que te permite utilizar tantas bicis como quieras por 2£ cada 24 horas (eso si, el tiempo máximo de uso de cada bici es de 30 minutos. Si necesitas más tendrás que cambiar la bici por otra en cualquiera de las estaciones que encontrarás por toda la ciudad).

Ya en la torre recomendamos coger audio-guía y echarle tiempo. Es una visita muy larga, pero muy interesante, consta de varias partes y te da muchísima información de la fortaleza y la importancia que esta tuvo en la historia de la ciudad.

Nuestra siguiente parada fue el Puente de la Torre o Tower Bridge. Sin duda el puente más hermoso y conocido de Londres. Merece la pena perder un poco de tiempo observándolo y fotografiándolo, y si quieres saber más puedes subir arriba para ver las vistas y conocer más detalles sobre su construcción.

En al otra orilla del río, en frente de la Torre de Londres, encontramos el HMS Belfast, un buque de guerra que sirvió a la armada británica en conflictos como la II Guerra Mundial. Se puede visitar también y recorrer su cubierta, así como varias de las plantas en las que se encontraban los camarotes, las cocinas, la enfermería o las salas de mando. Con una audio-guía sabrás cientos de detalles y anécdotas súper interesantes.

Después de comer algo nos dirigimos al Museo Británico, uno de los más famosos del mundo por la importancia de sus colecciones. La entrada es gratuita y alberga más de siete millones de piezas de diferentes culturas, todas ellas relacionadas con el saber humano. Su visita es tan imprescindible, como peligrosa, y es que es tan inmenso, que si no te organizas bien y decides qué quieres ver, puedes acabar volviéndote loco y sin disfrutar nada. ¿Lo mejor? Verlo en varias veces.

Muy cansados tras un día realmente largo, acabamos la jornada viendo la segunda parte de Harry Potter y cenando en uno de los muchos restaurantes de Chinatown.

Nuestro tercer y último día comenzó tempranito visitando la Catedral de San Pablo, una gigantesca edificación que también tuvo su importancia en la historia de Londres y que destaca por su enorme cúpula de 110 metros de altura. La visita es bastante cara, así que si no os interesa en exceso podéis dejarla fuera de vuestro itinerario.

A continuación visitamos un museo pequeñito y poco conocido ubicado en el ático de la Iglesia de Santo Tomás. Se trata del Old Operating Museum, el primer quirófano de la historia de Londres (1822), que cuenta las operaciones y experimentos que se hacían allí antes de que se inventase la anestesia. Viendo los objetos que tienen allí y con un poquito de imaginación, puedes hacerte a la idea de las barbaridades que se cometían.

Finalizamos nuestro viaje visitando otro imprescindible. Camden Town, un barrio muy peculiar cuyas calles están repletas de tiendas, mercadillos, puestos de comida y muchísimo ambiente. Toda la esencia más transgresora de la ciudad se da cita allí para comprar, pasear o simplemente pasar un rato muy agradable. Y ahora si que si, como es la última noche, no podemos dejar de dar una vuelta por el centro, visitar Picadilly Circus y salir a conocer la fiesta londinense; cara, pero maravillosa.

Si queréis complementar toda la información os recomendamos echar un vistazo a este vídeo-reportaje donde grabamos todos nuestros pasos para acercaros un poquito más esta preciosa ciudad:

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