Viajando a Toulouse

¿Por qué no empezar el año en un sitio diferente? Es por ello, que hoy en El Grillo Amarillo os descubrimos Toulouse, la ciudad de cuento del sur de Francia. Si estas navidades te apetece hacer una escapada entre gamba y turrón, sigue leyendo.

Este pequeño rincón es una buena opción si no cuentas con un presupuesto muy alto, ya que se puede viajar en coche y siempre puedes encontrar una oferta económica entre las aerolíneas de bajo coste. Además los alojamientos no son demasiado caros.

Toulouse, ubicada en el sur de Francia, es una ciudad de contrastes. Conocida como la ciudad rosa, se caracteriza por la infinidad de edificios que predominan en este color y que la hacen ser una referencia en todo Europa por este estilo arquitectónico. Es un destino perfecto para un fin de semana.

Su centro histórico destaca calles estrechas, palacios renacentistas y patios casi ocultos que dejan fuera de los edificios la animación y el movimiento de la ciudad. La riqueza natural y gastronómica de su rica campiña hacen de Toulouse un destino gastronómico. Además, estas navidades (hasta el 8 de enero) hay un mercado donde podréis encontrar desde productos típicos como el queso o el vino, hasta puestos de decoración, joyas, etc. en la plaza principal, Du Capitole.

¿Qué hacer en Toulouse?

Los más románticos pueden acercarse a contemplar la cúpula del hospital de la Grave al atardecer, desde la escalinata de Saint-Pierre junto al río Garona.  Siguiendo el paseo del río, entre la plaza de Saint-Pierre y el Pont Neuf discurre uno de los paseos más bonitos de Toulouse, bajo los árboles del Quai Lucien Lombard o en la plaza de la Daurade, de donde zarpan los Bateaux Toulousains, los barcos turísticos que recorren el río Garona y el canal de Brienne. Esta zona gana mucho más de noche, cuando la ciudad oscurece y se ilumina todo el paseo, tiene un encanto especial.

No está de más cruzar el Pont Neuf y conocer el popular barrio de Saint Cyprien, con el Châteaud’Eau, antiguo depósito de agua convertido en galería fotográfica; el Hôtel Dieu Saint-Jacques, sede del Museo de la Medicina; la cúpula del hospital de La Grave, y el museo de arte contemporáneo Les abattoirs, que aprovecha la rehabilitación de los antiguos abattoirs (mataderos).

Si nos adentramos en el centro histórico, la primera parada es la plaza Capitole.  Su cara este, la ocupa íntegramente la fachada neoclásica del Capitolio, sede del Ayuntamiento y del Teatro de la Ópera, un imponente edificio de ladrillo rosa que se enciende de rojo al atardecer. Enfrente, en el lado opuesto de la plaza, los frescos de Raymond Moretti en los techos de la galería de los soportales resumen la historia de la villa, incluida la memoria del exilio republicano y la Guerra Civil Española, representadas por la famosa imagen de Robert CapaMuerte de un miliciano y el Guernica de Picasso. En una de las esquinas de la plaza del Capitolio está el hotel Le Grand Balcon, donde se alojaban los pilotos de la legendaria Compagnie générale aéropostale, que volaba entre Toulouse y Dakar (Senegal), entre ellos el escritor y aviador Antoine de Saint-Exupéry, autor de El principito.

De Capitole pasamos a  la animada Rue du Taur (calle del Toro), por la que Saturnino (Sernin), obispo de Toulouse hacia el año 250, fue arrastrado atado al cuello de un toro que no había querido sacrificar en ceremonia pagana. Sobre su sepultura, en el extremo norte de la calle, se alza la basílica cluniacense de Saint-Sernin (San Saturnino), del siglo XI, etapa clave del Camino de Santiago en Francia.

Si te sigues adentrado en la ciudad, nos encontramos con el Convento de los Jacobinos. Este imponente edificio de ladrillo rojo, construido entre los siglos XIII y XIV, es uno de los mejores exponentes de la arquitectura del Languedoc. El conjunto se organiza alrededor de un gran claustro, adornado con elegantes columnas de mármol y capiteles con motivos florales y animales.

Por último, no puedes irte sin visitar el jardín japonés y los canales Du Midi, se trata de una vía navegable de Francia que une el río Garona en Toulouse con el mar Mediterráneo. Si dispones de tiempo suficiente, puedes acercarte a la ciudad del espacio, situada a las afueras. Inaugurada en 1997, la Cité de l’Espace (Ciudad del Espacio), es un parque temático-científico dedicado a la exploración espacial. Se pueden visitar auténticas naves espaciales como la cápsula rusa Soyuz, recorrer una réplica exacta de la estación espacial Mir o experimentar la gravedad lunar en un simulador.

Un pequeño rincón de Francia lleno de vida, ya que Toulouse es una de las grandes ciudades universitarias, por lo que si además quieres conocer la vida nocturna pásate por la Place St. Pierre, junto al río Garona, donde podemos encontrar tanto bares para comenzar la noche, como alguna discoteca donde acabarla. Entre los estudiantes, es un lugar bastante popular para comenzar la noche y no sólo en los bares de la plaza, sino también en la orilla del Garona, donde no es extraño encontrar la versión local del botellón en la zona de césped cercana al río.

Finalmente, no te olvides de comer mucho queso, muchas crepes y beber mucho vino.

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