Un Edén de seis cuerdas

Ed Sheeran ofreció su concierto más multitudinario en España el pasado 11 de junio en el Estadio Wanda Metropolitano de Madrid

Una voz. Una guitarra. Un pedal de loop. Y, a las nueve en punto exactas, un músico pelirrojo que corre a subirse al escenario, con un cámara captando cada uno de sus movimientos y retransmitiéndolos en la gran pantalla. Poco más hace falta para que alrededor de 55.000 personas estallen en una ovación que se prolonga los 4 minutos y 20 segundos de duración de “Castle on the Hill”, el tema que acostumbra a abrir los shows del Divide World Tour de Ed Sheeran.

El escenario, iluminado de azul y con el signo matemático que se ha convertido en el emblema de su último disco, hacía presagiar un “reencuentro” con las sensaciones que suscitó aquel concierto ofrecido por el inglés hace ya dos años en Madrid; un hermano pequeño de el del pasado martes. Con los sentimientos a flor de piel, asistentes de todas las edades –familias al completo, grupos de amigos, parejas de enamorados– trataban de contener su excitación durante las dos horas previas desde la apertura de puertas. Dos largas horas que se ocuparon de amenizar unos teloneros de excepción: Zara Larsson y James Bay, artistas de talla internacional.

La puntualidad británica de Ed Sheeran sorprendió al público, que continuaba accediendo a la pista y a las gradas cuando sonaron los primeros acordes. A partir de ahí, la actuación fue un no parar. “Eraser”, “Don’t”, “The A-Team”, “Dive”, “Bloodstream”… éxitos de sus tres álbumes sonaron en la capital española, un setlist que incorporaba canciones injustamente olvidadas en otras ocasiones como “Tenerife Sea” o un medley de “Lego House”, “Kiss Me”, “Give Me Love”, pertenecientes a su álbum debut. Aprovechó además para ofrecer a sus sheerios una nueva versión de “I Don’t Care”, el tema que interpreta junto a Justin Bieber. Un esperado adelanto de su próximo disco, Nº6 Collaborations Project, el cual verá la luz el 12 de julio.

Ed Sheeran es lo que podríamos denominar “un titiritero de almas”. Solo él es capaz de jugar con las emociones de tantísimas personas como si estas fueran en una montaña rusa sin cinturón. De convertir un macroconcierto en una velada íntima donde las linternas de miles de móviles se mecen al compás de enternecedoras baladas. De cautivar hasta el punto de cortarte la respiración y lograr el silencio absoluto encadenando un tema tras otro, como con el sublime hat-trick formado por “Thinking Out Loud”, “Photograph” y “Perfect”. No en vano se ha convertido en la estrella mundial con más reproducciones en plataformas de streaming, más discos vendidos y más sold-outs en su gira Divide desde el 2017. Un referente musical encarnado en la atípica figura de cantautor con camiseta de propaganda, vaqueros desgastados y una voz inimitable.

Aunque algunos críticos calificarían la estética de sus conciertos como sencilla, lo cierto es que la escenografía está muy bien cuidada. No falta un solo detalle, ni un solo guiño a su trayectoria artística. Las proyecciones van acordes a la letra de las distintas canciones, pasando del color al blanco y negro cuando es necesario. Y, conforme cae la tarde y el termómetro emocional de los fans se dispara, las luces varían desde el azul turquesa al rojo fuego. Imágenes para el recuerdo, de esas que se quedan grabadas en la mente para siempre.

Minutos antes de las once de la noche y tras levantar el Wanda con “Sing!”, Ed decidió que había llegado el momento de cantar “Shape of You” y “You Need Me, I Don’t Need You”. Ambos los interpretó vistiendo la camiseta de la Selección Española y ondeando sin parar la bandera de nuestro país. Nadie puede negar que el tipo sabe cómo conectar con la gente. Quizá sea así, haciendo gala de su simpatía y naturalidad de chico de barrio, como ha conseguido ganarse el título de fenómeno musical de la década.

Seis cuerdas y una voz sin filtros. Hay pocas formas de alcanzar el paraíso, el Edén o el Nirvana -como cada cual quiera llamarlo- con relativa facilidad. Lo que está claro es que una de ellas es asistir a un concierto de Ed Sheeran; un lujo que todos deberíamos disfrutar al menos una vez en la vida.

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